He empezado el hábito de apuntar ideas para estas semillas. El mes pasado apunté las siguientes:
Los rituales y las tradiciones son lugares seguros.
Nadie está exento de hacer el mal, incluso haciendo el bien. Sobre todo entonces.
Ya casi no hago fotos ni vídeos de nada. Y me he dado cuenta intentando hacer un vídeo cada día.
Algo que nunca creí que pasaría: he desinstalado las redes sociales de mi móvil.
Si algo no te gusta, vas a tener que cambiarlo tú.
¿Qué puede hacer una para bajarse de la rueda del autosabotaje?
No vivo del aire, no tengo ese superpoder.
Gracias por valorar mi trabajo leyendo, recomendando y comprando.
Vamos por la tarde a nadar aunque nos coman los mosquitos.
No puedes controlar el viento, pero puedes ajustar las velas.
Y hoy, que me siento a escribirte, no me apetece hablar de nada de esto. De hecho, no me apetece hablar de nada en particular, seguramente cortesía de la migraña. Y de que es lunes, y los lunes no son mi mejor día de la semana.
De todas formas, ahí van algunas ideas que me remueven estos días y que quiero compartir contigo:
Hay que dar más oportunidades a los grupos amateurs y semi amateurs que tocan en los bares y festivales de nuestras ciudades. Hay en ellos un talento crudo y auténtico que no tiene ningún reggaetonero multimillonario. Tienen la capacidad de hacer aflorar emociones y bailes. De hacerte olvidar y conectar. Y solo por eso merecen todo mi agradecimiento, respeto y cariño. La música del pueblo para el pueblo, la de los electricistas, mecánicos, camioneros, administrativas, panaderas… El rock’n roll proletario, es la verdadera revolución artística.
En ciertos momentos de tu vida como escritora es útil tomar clases de escritura creativa, leer manuales y contratar el servicio de coaches. Pero si en ese proceso intentan encajarte en un molde que te hace llagas, inhiben tu sentido crítico, sufres hasta el bloqueo y acabas por no reconocerte, ahí no es. Y menos si te dicen que escribir es sufrir, porque el «sufrimiento» en la escritura debería venir de otro sitio, de uno compartido con la curiosidad. Créeme, da igual lo que te regalen los oídos o la caña que te metan, dónde tengas que adaptarte a una técnica en lugar de adaptar la técnica a ti, no es. Lárgate de ahí en cuanto puedas.
El consejo de hoy del Yogi Tea es: Deja que tus modales hablen por ti. Desearía que más personas escucharan este consejo y tomaran decisiones de una vez. Así no se llevarían incontables decepciones con personas que son encantadoras cuando hablan y se presentan, pero que luego son un bluf. ¿Y por qué estas otras personas se llevan decepciones una y otra vez? Porque hay mucha gente experta en ser liantas encantadoras, confiadas en poder taparlo todo con una sonrisa. Escuchad el mensaje del Yogi Tea, leñe. Son las acciones las que definen a las personas.
Esta tarde tengo una entrevista de trabajo. Voy con migraña, porque todavía no he podido bajar del todo de la rueda de hámster. He decidido que si sale bien será un antes y un después en mi rutina y mi vida laboral. Y que si no sale bien, también.
Las últimas cartas que he encontrado en la calle son un rey de oros, un siete de copas y un comodín. Cuando encontré el comodín te juro que pensé que el mensaje que me enviaba el universo era algo así como: «mira, yo ya no sé qué señal enviarte. Aquí te dejo un comodín y con esto tú, ya si eso, vas haciendo». Así que he decidido que estoy en mi época comodín y me gusta la idea.
Hay personas muy cercanas a mí que piensan que soy más fuerte de lo que realmente soy. Lo sé porque en momentos emocionalmente duros para ambos se han apoyado en mí, como si yo fuera el pilar que no puede derrumbarse. Lo que no saben es que me hago fuerte en ese momento, por ellos. Que mi fortaleza nace del amor y no es un atributo innato de mi carácter.
Hace ya un par de años, más o menos, que la ansiedad tiene secuestrada mi voz. Cuando canto no sale lo que quiero, sino lo que puede salir. Y quiero tomar clases de canto porque creo que pueden ayudarme, y porque la ansiedad ya sabemos que va y viene, que es una movida que fluctúa, pero en mi caso, incluso cuando parece que se ha ido de vacaciones, mi voz sigue retraída. ¿Cuáles son mis excusas para no haber ido todavía a esas clases? Pues, para variar, tiempo y dinero. Y las otras mil quinientas cosas que quiero aprender y perfeccionar y en las que también necesito invertir tiempo (dinero no, que no tengo). Yo sé que has reconocido este cuento porque es lo de siempre, lo que ya sabemos tú y yo, que lo de ser multipotenciales tiene su parte no tan bonica. Pero bueno, esto ya está más que aceptado, que somos así y que no vamos a seguir culpándonos por no poder centrar nuestra vida en una sola meta. Por desperdigarnos. Es que somos de la tribu dispersa, maravillada por la belleza a borbotones que hay en el mundo, queriendo disfrutar de todo a la vez. Algunos hasta somos géminis con ascendente géminis. Habrá que querernos así.
Me encanta lo que Sigourney Weaver escribió en su anuario y me voy a hacer un cartel con ello para ponerlo sobre mi ordenador. Lo leeré en las horas bajas.
Por favor, Dios, por favor, no dejes que sea normal.
Y también me encanta lo guapísima que sale en el anuario ❤️.
Cuanto más se practica lo de hablar sin plantar sentencias y lo de reconocer que no se tenía razón, cuando no se tenía, más gusto da hacerlo. A mí me parece que la base del diálogo es escuchar al otro e intentar comprender su punto de vista, que es diferente a lo de aceptarlo sin más. Porque un diálogo no trata de convencer o de que te convenzan, es un intercambio en el que se escucha, se razona, evolucionan las ideas y se crece. Pero qué difícil es a veces recordarlo.
Esta idea me ha servido mucho: A la primera persona a la que debes cuidar es a la niña que fuiste. Hazla feliz, nútrela, escúchala, abrázala, hazla reír, dale descansos, sé compasiva con ella. Dale más amor del que crees que debes dar a otros, porque es lo mínimo que merece.
Una de las frases más inútiles que puedes decir sobre ti misma es «Yo soy así, es lo que hay». Comprobado en carne propia.
La novela no es la única forma de escritura. Las estrellas y los comentarios no deberían ser definitorios en tu trabajo. Es más importante tu vida como escritora que la carrera como escritora que venga después.
La ternura es una de las fuerzas más poderosas del universo.
¿Qué ideas te remueven a ti?




¡Me apunto la frase de la gran Sigourney Weber!
Me han gustado todas las reflexiones y las valoro todavía más por hacerlas con migraña (un horror que compartimos).
Quizás solo se trate de no ser normales.